El accidente
El 13 de septiembre de 1848, en Cavendish, Vermont (Estados Unidos), Phineas Gage, de 25 años, trabajaba como capataz en la construcción de una línea de ferrocarril. Preparaba una voladura de roca cuando la pólvora explotó antes de tiempo.
La barra de hierro que usaba para compactar la carga salió disparada. Medía unos 1,10 metros, tenía unos 3 centímetros de diámetro y pesaba entre 6 y 6,1 kilos, según la fuente. Una punta era afilada.
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La barra entró por debajo de su pómulo izquierdo, atravesó el cráneo y salió por la parte superior de la cabeza. Cayó a decenas de metros.
Sobrevivió y hablaba
Lo más sorprendente es que Gage no perdió el conocimiento por mucho tiempo y habría hablado a los pocos minutos. Fue trasladado y atendido por el médico John Martyn Harlow.
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Hubo infecciones y complicaciones graves, pero sobrevivió. A los dos meses recibió el alta, con una recuperación física notable para la época, aunque perdió la visión de un ojo, según algunos relatos.
El cambio de personalidad: lo que se dice
Esta es la parte que hizo famoso el caso. Harlow escribió que Gage ya no era el mismo y que su carácter se había vuelto irregular, irreverente y impaciente. Su descripción fue citada durante décadas en libros de psicología y neurociencia.
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Esa versión ayudó a sostener la idea de que los lóbulos frontales influyen en la personalidad y las emociones, algo central en la historia de la neurociencia.
El cambio de personalidad: lo que se discute
El problema es que las pruebas son muy escasas. Según un repaso de la Sociedad Británica de Psicología, solo cuatro fuentes primarias, escritas por los médicos que lo examinaron, sostienen el caso. El informe más detallado de Harlow sobre los cambios es de 1868, años después de la muerte de Gage.
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El psicólogo Malcolm Macmillan, que estudió el caso a fondo, sostiene que se exageró mucho: las historias de violencia, vagabundeo o conducta inapropiada no tienen respaldo en testimonios de quienes lo conocieron.
Por eso se lo suele llamar una especie de "test de Rorschach" de la neurociencia: cada teoría proyectó en Gage lo que quería ver.
Su vida después del accidente
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Lejos de ser un marginado, Gage trabajó entre 1852 y 1859 como conductor de diligencias en Chile, una tarea que exigía responsabilidad y trato con pasajeros. Los estudiosos creen que ese empleo estructurado lo ayudó a readaptarse.
En 2009 y 2010 aparecieron dos daguerrotipos que se identificaron como suyos. Muestran a un hombre bien vestido, con aspecto sereno y con la barra de hierro en la mano, lejos de la imagen del individuo desaliñado que se había popularizado.
Su muerte y legado
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Gage murió el 21 de mayo de 1860 en San Francisco, a los 36 años, tras sufrir convulsiones. Algunas fuentes aclaran que Harlow se equivocó en el año de su muerte al ubicarla en 1861.
Su cráneo y la barra se conservan en el Museo Warren de Anatomía, de la Universidad de Harvard. Su caso sigue siendo una referencia, pero hoy se lo cuenta con más cuidado: lo que parece seguro es el accidente y la supervivencia; lo demás, más matizado de lo que contaban los manuales.