El Gobierno anunció que Japón habilitó por completo el ingreso de carne vacuna argentina, tras casi dos décadas de negociaciones. Hasta ahora, solo podía entrar la que provenía de la Patagonia.
El ministro de Economía, Luis Caputo, comunicó el acuerdo, y el canciller Pablo Quirno confirmó los alcances. La apertura incluye la zona libre de aftosa con vacunación, que concentra alrededor del 90% de las existencias ganaderas del país.
Japón importa unas 500.000 toneladas anuales de carne fresca y congelada, por más de 3.100 millones de dólares. Es un mercado grande, de alto poder adquisitivo y muy exigente en cuestiones sanitarias.
Las conversaciones se reactivaron en 2024 y en febrero de 2026 Japón aprobó el análisis de riesgo. El acuerdo se cerró en septiembre.
Para el sector, la noticia tiene valor institucional. El consultor ganadero Víctor Tonelli la calificó de "espectacular" y destacó la confianza japonesa en el sistema sanitario y la trazabilidad argentinos.
Sin embargo, no todo es festejo. Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas, advirtió que hay que evitar "falsas expectativas".
El motivo es el arancel: la carne argentina paga 38% al ingresar a Japón, mientras que competidores como Australia y Estados Unidos acceden con tasas menores. Eso complica la competitividad aun con la puerta abierta.
Antes de exportar hay trámites por delante: negociar los certificados sanitarios y que Japón audite los frigoríficos interesados. Recién entonces podrán empezar los envíos, previstos para noviembre o diciembre.
En el campo hay entusiasmo moderado. Se celebra el acceso, pero se sabe que los volúmenes iniciales podrían ser acotados hasta que se resuelva la cuestión arancelaria.
El anuncio se suma a una agenda oficial que busca abrir mercados para productos argentinos, en un contexto en el que el Gobierno necesita dólares genuinos de exportación para sostener las reservas.
La clave será ver cuántos frigoríficos logran la habilitación y a qué precios pueden competir. Si se destraba el arancel, el mercado japonés podría convertirse en un destino de valor para la carne argentina.