Japón tiene un plan ambicioso: llegar a 2040 con 10 millones de robots impulsados por inteligencia artificial, para compensar la falta de mano de obra que provoca el envejecimiento de su población.
Las proyecciones explican la urgencia. En 2040, el país tendría 112,2 millones de habitantes, un 6,2% menos que en 2030, con una edad mediana de 54 años.
Los mayores de 65 serían el 35,3% de la población, y los menores de 15 apenas el 10,4%. Hospitales y fábricas ya tienen dificultades para cubrir puestos.
En ese escenario, la startup tokiota Zeals desarrolló el robot D1. Mide 129 centímetros, se mueve sobre una base con ruedas y tiene una cámara con reconocimiento facial.
Cada brazo puede levantar hasta 5 kilos y el equipo cuesta alrededor de 5 millones de yenes, unos 32.000 dólares. La compañía apunta a vender 100 unidades para marzo de 2027.
Otra empresa, Kakuichi, de Nagano, incorporará en abril de 2027 un humanoide de fabricación china, el Miyazawa Noah. Lo instalará junto a la firma Play Robotics.
La idea es que los robots se entrenen al lado de los nuevos empleados, en áreas de producción y ventas, como si fueran un compañero más.
Un detalle curioso es el negocio de los seguros. Mitsui Sumitomo Insurance se asoció con Zeals para crear pólizas de responsabilidad civil que cubran riesgos físicos y de ciberseguridad.
La aseguradora también compró participación en una desarrolladora de robots para entender mejor cómo y por qué fallan estas máquinas.
El plan abre debates sobre empleo, costos y seguridad. Por ahora, Japón apuesta a que la tecnología no reemplace a las personas, sino que ocupe los lugares que ya nadie puede cubrir.