A poco más de un año de las elecciones de 2027, la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO sigue lejos de concretarse. El diputado Cristian Ritondo lo resumió tras las últimas reuniones en Casa Rosada: "Estamos lejos del acuerdo electoral".
Cada sector explica la demora a su manera. Desde el oficialismo aseguran que el problema es la tensión entre los primos Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, y Mauricio Macri, expresidente y titular del partido.
En el PRO lo niegan de plano y atribuyen esa versión a rumores que larga el propio Gobierno. Según su lectura, el obstáculo no es familiar sino político.
Una fuente oficial fue más directa y dijo que "en el fondo, se esconde que no tienen resuelto el debate por la Capital". Es decir: el distrito donde el PRO nació y gobierna es el territorio más disputado de la negociación.
El PRO reclama que cualquier acuerdo proteja los distritos que administra. La Libertad Avanza, en cambio, quiere crecer sobre esos mismos bastiones, lo que vuelve difícil repartir candidaturas sin que alguien sienta que cede demasiado.
Hay además diferencias sobre el calendario electoral. Ambos espacios tienen posturas distintas sobre la eliminación de las PASO, un punto que condiciona cómo se arman las listas y quién decide los candidatos.
En el Congreso también hay roce. Legisladores del PRO expresaron su malestar por los recortes en discapacidad que figuran en el proyecto de Presupuesto 2027, un tema sensible que el partido no quiere cargar en su espalda.
Mauricio Macri, que estuvo recientemente en Jujuy, mantiene una postura ambivalente: respalda el diálogo, pero también apoya la proyección de Hernán Lacunza y critica la calidad del superávit fiscal del Gobierno. Desde el oficialismo lo describen con ironía como alguien con "la impunidad de no cobrar nada".
En paralelo, el cuadro interno del oficialismo tampoco es sencillo. Patricia Bullrich evita definirse sobre la suspensión de las PASO, lo que algunos interpretan como una forma de conservar margen para un eventual desafío interno.
La economía suma presión. Hay señales de enfriamiento en la industria, cierres de empresas y un riesgo país que subió en el último mes, lo que hace que cada sector mida con lupa cuánto le conviene atarse a la suerte del Gobierno.
El peronismo mira desde afuera: el gobernador Axel Kicillof ya lanzó su campaña, y eso aumenta la necesidad de ordenar al espacio contrario. Por ahora, entre desconfianzas y reclamos cruzados, el acuerdo sigue sin fecha.