En el San Francisco de la Fiebre del Oro hubo un vecino que decidió que era el monarca de todo un país. Joshua Norton nunca tuvo poder real, pero logró algo curioso: que una ciudad lo tratara, entre la burla y el cariño, como una celebridad local.
De empresario exitoso a la quiebra
Joshua Abraham Norton nació en Inglaterra en 1818 y llegó a San Francisco en 1849. Al principio le fue bien con la compraventa de mercaderías y los negocios inmobiliarios.
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Todo se torció en diciembre de 1852, cuando intentó acaparar el mercado del arroz y la jugada salió mal. Perdió un juicio ante la Corte Suprema de California en 1854, enfrentó ejecuciones y terminó declarándose en quiebra en agosto de 1856.
La proclama de 1859
El 17 de septiembre de 1859, Norton entregó en mano una carta al diario San Francisco Daily Evening Bulletin, en la que se declaraba "Emperador de estos Estados Unidos". El periódico la publicó, según se cuenta, por su efecto humorístico, y así empezó su reinado imaginario.
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Decretos, bonos y excentricidades
Emitió numerosos decretos. Entre ellos, ordenó disolver el Congreso y reclamó que se construyera un puente entre San Francisco y Oakland. Esa obra se concretó mucho después, con el Puente de la Bahía y el túnel del Transbay.
También imprimió sus propios "bonos imperiales", con valores de entre cincuenta centavos y diez dólares. Algunos comercios los aceptaban, y hoy los ejemplares que sobreviven se venden en subastas por más de 10.000 dólares.
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Un personaje querido por los vecinos
Con los años se volvió parte del paisaje urbano. Los sanfranciscanos lo saludaban, lo invitaban y le daban espacio, y los diarios seguían sus pasos como si fuera una figura pública. La mayoría lo veía como una excentricidad simpática, no como un peligro.
Hay que tomar con cuidado muchas de las anécdotas que circulan sobre él, porque con el tiempo se mezclaron los hechos y la leyenda.
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La muerte y el funeral
Norton se desplomó el 8 de enero de 1880 y murió antes de llegar al hospital. Su funeral convocó a mucha gente. Sin embargo, los relatos de un cortejo de más de tres kilómetros (dos millas) son discutidos por las crónicas de la época.
Dejó muy poco: según se informa, cinco dólares y una moneda de oro de un soberano.
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Lo que es leyenda
Los historiadores debaten la autenticidad de algunos decretos que se le atribuyen. El caso más conocido es el que supuestamente prohibía llamar "Frisco" a la ciudad, que suele fecharse en 1872 pero para el cual no hay evidencia clara de autor, fecha ni fuente.
Lo que sí está bien documentado es la proclama de 1859, su vida como personaje urbano y su muerte en 1880.
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Por qué se lo sigue recordando
Hoy Norton aparece en libros, obras de teatro y homenajes, y su figura se asocia con el espíritu excéntrico de San Francisco. Es la historia de un hombre arruinado que encontró en una ficción compartida una segunda vida, y de una ciudad que decidió jugar el juego con él.